Navidad 1992.



Un viaje fantástico.
En 1992 la familia
Giménez atravesaba una crisis aguda de extrañar a su familia y su gente mas querida de toda la vida. Esa sensación, siempre se agudiza con la llegada de las fiestas.
En aquellos siglos, la comunicación no era como ahora, en realdad estaba más cerca del "pony express" que del e-mail.
Ese fin de año fuimos a Madrid, a casa de Arturo, el primo de mamá (Clarita). Como sus hijos son más o menos de nuestra edad (bueno, Alejandra, además de llamarse igual que yo, también nació el mismo día que yo) pudimos hacer "acople familiar" muy bien. Esto quiere decir que los "cachorros" ibamos por un lado, y los dinosaurios por otro.
Después de las fiestas, Papá trazo una ruta de vuelta de esas que tanto le gustas... tardamos unos cinco días mas y unos dos mil kilómetros de desvío. Pero valió la pena.. conocimos, entre otras cosas.. Granada y Mérida. De Granada ya os iré contando, porque es una ciudad especial, a la que debo haber vuelto unas cuarenta o cincuenta veces. Mérida se me resiste, pero es una ciudad que igualmente me impacto muchísimo... por sus increibles ruinas romans (Emerita Augusta) y porque recuerdo tenía una calle que se llamaba John Lennon (llena de pubs, jejejeje).
Fotos:
Anfiteatro romano.
Puente romano y al fondo uno de Calatrava.
Gabi junto a los restos un sistema de conducción calefacción de agua de unas termas romanas.

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